Aunque este es un oficio que surgió espontáneamente, hoy en día ya no se puede tomar a la ligera: hay muchos aspectos formales que confluyen allí.

Los influencers están de moda. Es uno de los resultados lógicos de vivir en la era digital y la fórmula de publicidad más rentable para las marcas. Sin embargo, a pesar de ser una actividad que depende más del histrionismo y la creatividad que de los estudios formales, su profesionalización exige que también tenga reglas de juego claras para poder entrar en el mercado en igualdad de condiciones con otros oficios.

Ya son más de 20 millones de personas en todo el mundo que se dedican tiempo completo a ser influenciadores; y esa cifra no para de crecer.

Una de las genialidades de las redes sociales fue poner en igualdad de condiciones a todas las personas, sin importar su cargo, posición social o laboral, o ubicación geográfica. En realidad, lo que importa para hacerlo bien es ofrecer algo único y, especialmente, de valor para las personas que «consumen» el contenido de una persona como usted o como yo.

Además de tener el poder de influenciar en las decisiones de compra de los individuos, cosa que es ya sumamente importante y monetizable en este oficio, consolidarse como influencer es la plataforma para otras líneas de negocio, si así pudiera llamarse, o bien, de otras alternativas de ingreso.

No son pocas las oportunidades que vienen con esta actividad y es en ellas en donde se evidencia que ser influenciador es un verdadero negocio. Por sólo nombrar unas pocas:

  • El nombre del influencer empieza a tener valor; por eso, más allá de ser una identidad, se convierte en una marca. Esto crea la necesidad de tener que protegerla y de tener que defenderla.
  • Esa marca puede ser explotada en diferentes productos y servicios fuera de la pantalla. Es importante saber cómo, cuándo, dónde y por cuánto se puede hacer; es necesario tenerlo claro y, por supuesto, estandarizado.
  • La imagen, a su vez, comienza a tener la relevancia tal para poder convertirse en «la cara» de otras marcas, mediante publicidad o alianzas comerciales; por ejemplo, como los embajadores de marca. Así que el uso de la imagen también debe ser regulado y pactado.
  • Sus ingresos pueden aumentar, superando los topes que implican tener facturación. Eso pone al influencer en la posición de empresario y, con ello, de todas las obligaciones que como tal debe cumplir.
  •  El contenido creativo y original -escrito, verbal, artístico, fotográfico- tiene la potencialidad de convertirse en eslóganes, marcas o, incluso, en composiciones susceptibles de mantener, reconocer y proteger permanentemente su autoría. Entonces, no puede dejarse de lado la protección de estos catálogos creativos.

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https://juliancastiblanco.com/web/una-seguridad-proactiva-y-no-reactiva-dentro-de-las-empresas/Luego de todo esto, ¿podemos seguir pensando que ser influencer puede hacerse de manera informal y sin un marco de protección? Es imposible. Como ya algunos lo han hecho, es necesario estar atentos a lo siguiente:

  •  Pautas de las entidades reguladoras, leyes o guías que indiquen cómo se ejerce esta actividad sin violar los parámetros del mercado. Un ejemplo de esto, es la guía que publicó la Superintendencia de Industria y Comercio para influenciadores en el año 2020. (LEER)
  • No por ejercer una profesión nueva, significa que se puede estar por fuera de los estándares legislativos que rigen cualquier actividad comercial en nuestro país: Constitución Política, normas de protección a la competencia, afectación al buen nombre o intimidad de otros, delitos de calumnia o injuria, tratamiento de datos personales, infracciones marcarias o afectación al derecho de autor, comercio electrónico.
  • Obligaciones fiscales y tributarias.
  • Estandarización de las negociaciones: contratos, acuerdos, reglas de juego, cláusulas de entendimiento, cualquiera de esos nombres u otros, caben. Lo importante es dejar por escrito (en papel o en un correo electrónico) los convenios y pactos comerciales que se hagan con marcas, empresas o personas, para evitar conflictos y malentendidos más adelante.

En Clúster Legal tenemos podemos darte las herramientas para que tu carrera como influencer sea exitosa: no dejes cabos sueltos. contacto@clusterlegal.co

Por: Isabel Victoria Gaitán

Fuente: https://www.clusterlegal.co/post/ser-influencer-ya-no-es-un-pasatiempo

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Reproducido por Esperanza Herrera

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